La coherencia vale más que la originalidad. Cuando un cliente pasa de tu perfil a tu web y después a tu ficha de Google, debe encontrar los mismos colores, el mismo logo y el mismo tono. Esa regularidad da confianza y ayuda a que te recuerden.
Cada red tiene sus propias medidas y sus zonas ocultas. Una portada bien diseñada en el ordenador puede quedar cortada en el móvil, y la foto de perfil suele mostrarse en un círculo. Un buen kit tiene en cuenta estas limitaciones para que no desaparezca nada importante.
La foto de perfil debe seguir siendo legible en tamaño muy pequeño, en una lista de comentarios o de mensajes. Para una empresa, el logo en versión icono funciona bien. Para un autónomo cuya persona es la marca, una foto nítida de la cara suele ser más eficaz.
Las plantillas de publicaciones son lo que más tiempo te hará ahorrar. Una vez fijados los diseños para tus anuncios, tus consejos o tus testimonios, solo te queda cambiar el texto y la imagen. La trampa es tener demasiadas: bastan unas pocas plantillas bien pensadas.
Por último, cuida el texto de presentación. En pocas líneas debe decir qué haces, para quién y cómo contactarte. A menudo es lo único que lee un visitante antes de decidir si te sigue o no.