Una campaña que funciona empieza antes del primer anuncio. Hay que saber qué quieres conseguir: llamadas, solicitudes de presupuesto, ventas, visitas a la tienda. Un objetivo difuso da resultados imposibles de valorar.
La medición de resultados es la parte que más se olvida. Sin ella, ves clics pero no sabes cuántos acabaron siendo clientes. Por eso la instalamos en todos los planes. Según las normas de tu país y el RGPD, esta medición puede requerir el consentimiento de los visitantes: tu banner de cookies tiene que estar en regla.
La página a la que llega el visitante cuenta tanto como el anuncio. Enviar a alguien a una página de inicio general es pedirle que busque solo. Una página dedicada, con una sola oferta y un solo botón, ayuda a la persona a dar el paso.
Empieza poco a poco y mide. Un presupuesto modesto bien segmentado enseña más que uno grande y disperso. Deja que la campaña funcione unos días antes de cambiarlo todo: las plataformas necesitan algo de tiempo y de datos para ajustarse.
Sé realista: nadie puede garantizar un resultado publicitario. El mercado, la temporada, tu oferta y tu precio influyen. Lo que nos comprometemos a darte es una campaña preparada con cuidado, bien medida y cifras claras para decidir.